martes, 22 de septiembre de 2009

*Palabras de la Presidenta en Foro Líderes Mundiales, Universidad de Columbia*



lunes, 21 de septiembre de 2009

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN FORO DE LÍDERES MUNDIALES, UNIVERSIDAD DE COLUMBIA, MANHATTAN, ESTADOS UNIDOS.
Buenas tardes a todos y a todas: luego de semejante presentación es todo un desafío dirigirme a los alumnos y tambièn profesores de esta prestigiosa casa de estudios. Quiero decirles que por esas casualidades, hoy 21 de septiembre en nuestro país, la República Argentina, es el Día del Estudiante, así que conmemorarlo, compartirlo aquí con estudiantes, que sé que no solamente son de origen norteamericano, sino tambièn seguramente de otras latitudes, puedo verlo por sus rostros, puedo verlo también por el color de su piel, y que hace a esta capital de Nueva York, tan multicultural, tan cosmopolita y también a esta universidad, en la cual han estudiado, entre otros, el Embajador nuestro aquí es un ex alumno de esta casa, Héctor Timerman que vino aquí a estudiar, exiliado durante la dictadura, en el año 1976, y también me acompaña nuestro subsecretario de prensa, que también ha sido alumno de esta prestigiosa casa de altos estudios.
Pero vamos a la cuestión por la cual hoy estoy aquí, en este foro de líderes y donde el tema es precisamente la crisis mundial, desde una perspectiva latinoamericana. Realmente, tal cual lo señalaba el presentador, el presidente de University Columbia, nuestro país, la República Argentina ha crecido a tasas de un promedio de 8,4 desde el 2003 en adelante, realmente ha sido un crecimiento que podíamos denominar a tasas chinas y tal vez el más importante, el más relevante en toda la región, en términos numéricos, en términos porcentuales; la región como países emergentes ha contribuido también en los últimos años a un crecimiento importante de la economía mundial. Pero déjenme contarles - y ustedes lo deben saber mejor que yo - que no siempre fue así, durante la década de los años 80, pero finalmente durante los 90, a partir de lo que se denominó el Consenso de Washington y también creo que a través y a partir de la caída del Muro de Berlín, donde también un pensador norteamericano Francis Fukuyama auguró el fin de la historia, se instaló en toda la región latinoamericana, las políticas que se denominaron del Consenso de Washington y que fundamentalmente aplicaron recetas que provocaron en toda la región, en numerosos países efectos sociales y económicos devastadores.

Todos ustedes saben, tres o cuatro ejes fundamentales de este Consenso de Washington: ausencia total del Estado; autorregulación por parte de los mercados; política agresiva en materia de privatizaciones de servicios públicos y fundamentalmente la convicción de que el Estado era el mejor y más correcto asignador de recursos en términos económicos, sociales y políticos.
Durante esa década de los años 90, la Argentina tal vez, fue la alumna más dilecta, más aplicada de estas políticas, a punto tal que el Fondo Monetario Internacional invitó en numerosas oportunidades con motivo de su Asamblea Anual a quien era el entonces presidente de la República a exponer precisamente sobre estás políticas. Finalmente en el año 2001 - como todos ustedes saben - el país implosionó y se produjo un fenómeno y hechos muy parecidos a los que hoy podemos ver, por ejemplo, aquí en Estados Unidos por ejemplo en materia de hipotecas. También muchísimos argentinos habían adquirido sus casas con préstamos hipotecarios, en base a la convertibilidad, basada en la paridad un dólar un peso, y casas que valían - según los números - 100 mil dólares pasaron, luego de la devaluación que provocó el default de la deuda y la caída por falta de sustentabilidad de toda esta metodología y doctrina económica que había sido aprobada por el Fondo Monetario Internacional provocó que miles y miles de argentinos, de familias argentinas estuvieran a punto de perder su hogar, su único hogar por ser imposible el pago de las hipotecas.

Asimismo numerosos bancos, casi todos les diría, no podrían devolver a sus clientes, a sus ahorristas los fondos que estos habían depositado en dichas entidades. Como dicen algunas películas: "cualquier similitud con lo que acontece actualmente en algunos centros del mundo es pura casualidad". Pero yo creo que no es pura casualidad, es precisamente la conclusión o el corolario de un modelo económico que pretendía la autorregulación del mercado, la ausencia total del Estado y que finalmente la riqueza llegaría a todos los componentes de la sociedad por el efecto derrame. ¿Qué era el efecto derrame? Este vaso que finalmente se llenaba porque se generaba riqueza, y al llenar, llegaba a todos los demás, finalmente esto nunca sucedió y la Argentina, en el año 2001, entra en default de su deuda soberana; la tasa de desocupación trepa a un 25 por ciento de la población económicamente activa; hay ruptura institucional dentro del marco de la Constitución, pero hay discontinuidad institucional de la misma manera que había ya sucedido en otros países de la región producto de crisis y estallidos sociales.

Allí comienza una etapa de crecimiento en la Argentina y en numerosos países de la región, en donde sostienen junto a otros países emergentes del sudeste asiático el crecimiento de la economía durante toda la última década. Por esas casualidades también el día que Lehman Brothers es cerrado, quien les habla estaba dando una conferencia, no en una universidad norteamericana, pero si en el Council de Relaciones Exteriores, aquí en Estados Unidos. Y cuando se derrumba el mundo o el mundo tal cual por lo menos lo vimos desde 1989 en adelante, comienza una gran discusión que todavía se da acerca de cuáles son las causas reales de esta crisis económica y que yo creo que más que una crisis económica es fundamentalmente una crisis de ideas y fundamentalmente de matriz de acumulación económica por motivo de transformaciones que ha sufrido la propia economía mundial desde la post-guerra, hasta aquí.

Recién lo adelantábamos con las autoridades de la Universidad y sosteníamos que pensar que únicamente la crisis, la surprise que se da a partir de las hipotecas en las entidades financieras, en octubre de 2007, pensar que únicamente la cuestión financiera a través de los derivados, de los productos, a partir de la falta de control absoluto es únicamente la causa de lo que hoy estamos viviendo creo que debería ser tomado, tal vez, como una suerte de reduccionismo, o contemplar solamente una de las aristas, tal vez la más impactante, la más terrible porque corta el crédito.

Pero en realidad creo que tambièn confluyen otras causas como son la modificación o la no adaptación de la matriz de crecimiento que se dio durante todo el siglo XX, y que tuvo su auge aquí, en los Estados Unidos de Norteamérica, en cuanto a un modelo de carácter industrial que tiene inclusive, mayor incentivo y desarrollo luego de la Segunda Guerra Mundial, y que coloca únicamente en el tema de la regulación monetaria o de las monedas tal vez producto de lo que había desencadenado el segundo conflicto mundial, que fue el nazismo en Alemania y también el surgimiento de este, a partir de un proceso inflacionario sin precedentes, la interpretación de que estás cuestiones eran las que realmente aseguraban que no se produjeran una conflictividad y creo que la no percepción de las modificaciones que estaba sufriendo el modelo de acumulación, o la matriz económica mundial con el surgimiento no solamente de obreros, sino también de usuarios y consumidores, de un nuevo papel de los servicios, de la innovación tecnológica, del acceso a los medios de comunicación, creo que todo esto confluye finalmente en lo que podemos denominar una crisis que no solamente tiene su rol preponderante en lo estrictamente financiero, tal vez sí el costado más visible, más terrible, sino también esencialmente en esa crisis de ideas, de esa matriz de acumulación económica, que exige repensar que estamos ante una nueva etapa civilizatoria, que va a demandar nuevas organizaciones, nuevas formas de mirar y de encuadrar la realidad.

Ayer compartí una charla con quien es, tal vez, uno de los hombres más dilectos de esta casa de estudios, uno de los hijos más dilectos de esta casa de estudios, que es el Premio Nobel, Joseph Stigliz y charlábamos acerca de la necesidad de imaginar nuevos organismos internacionales, que por ejemplo, contemplarán las necesidades de los países emergentes. Yo me atrevo a ensayar hoy, ante ustedes, una idea de pensar en una nueva organización, en la cual se ponga acento en el desarrollo económico y social global. ¿Por qué? Porque en realidad el fenómeno de la globalización de la economía se da a través del desarrollo de las comunicaciones, a través de lo que es el rápido acceso a la información, el tema de la ruptura o caída de las fronteras, incentivada tambièn de la caída del Muro de Berlín, pero fundamentalmente se da en un marco donde se globalizan la economía financiera, fundamentalmente, pero al mismo tiempo subsisten organismos nacionales con su propia legislación, con sus propias normativas y entonces se me ocurre que una de las claves para enfrentar esta nueva etapa debe ser una organización, en la cual se contemple un desarrollo económico y social global, con normas globales y donde el concepto de bienestar pueda ser accesible no solamente a los países desarrollados, sino también al conjunto de naciones.

Pensar que solamente a través de la regulación monetaria o de la regulación financiera vamos a poder alcanzar un grado de armonización global de los distintos sistemas económicos y con los desbalances que el mundo ha tenido. Yo charlaba recién y decía: cómo hacemos, pese a que no es una de las causas de la crisis, para sostener una economía global, donde Estados Unidos - locomotora del crecimiento a nivel mundial, productor del 25 por ciento del PBI a nivel mundial, pero al mismo tiempo con un déficit estructural que no viene de ahora, sino de hace mucho tiempo en materia comercial y en materia fiscal - con una familia americana altamente endeudada y sin ninguna capacidad de ahorro, convive en una economía global con un gigante, como China, con un superávit comercial formidable y con sociedades con mayor capacidad de ahorro debido a que tampoco tienen el nivel de vida o el estándar de vida que logran los países que integran, por ejemplo, el G-8 y que alcanzan un mayor nivel de desarrollo.
Evidentemente estos desbalances de carácter de carácter estructural, de subsistir en el tiempo van a seguir provocando movimientos en la economía y alta volatilidad en los mercados, y alta incertidumbre en los agentes de negocios, y alta incertidumbre - obviamente - entonces en una de las cuestiones básicas de la economía y de la decisión, en materia económica, que es la certidumbre.

Por eso, pienso que estamos en una etapa -y como integrante del G-20 - hemos discutido muy fuertemente el rol del Fondo Monetario, la responsabilidad que le ocupa al mismo, la necesidad de reformular nuestros organismos multilaterales, pero se me ocurre que debemos ir un poco más allá, estamos ante un nuevo mundo, ante una nueva realidad y creo que exige repensar nuevos organismos y nuevas reglas de funcionamiento. Por ejemplo en materia laboral, los derechos o el salario que percibe un trabajador del sudeste asiático y que permiten a esa producción ser mucho más competitiva, por ejemplo, que la que se produce en mi país, la Republica Argentina, o la que se produce aquí, en los Estados Unidos de Norteamérica; el porqué muchas empresas norteamericanas decidieron colocar sus inversiones fuera del territorio nacional, en países donde podía producir con mayor volumen y con menores costos, reducir la capacidad de generación de trabajo en su propio país a costa de trasladar a otros países con un fuerte dumping social, por ejemplo. Se me ocurre entonces, por ejemplo, que deberíamos quienes tenemos responsabilidades institucionales, pero fundamentalmente - y creo que este es el ámbito tal vez más apropiado - quienes integran estas casas de altos estudios, y quienes integran los think thanks que precisamente generan pensamiento, que precisamente generan entrenamiento intelectual para visualizar ese nuevo mundo las nuevas reglas que deberíamos tener. Pero además reglas que deberían ser respetadas por todos. Porque fíjense, la receta que hoy se está aplicando aquí, en Estados Unidos, y que es no tener tan en cuenta el déficit que ya venía de antes, sino al final, inclusive, aumentarlo pudiendo llegar, por ejemplo, a dos dígitos del PBI, con un paquete de estímulos fiscales que algunos consideraron excesivos, pero que para mi gusto es todavía poco el paquete fiscal de estímulos que debería haberse desarrollado para realmente incentivar más la economía estadounidense, las recetas que se aplicaron aquí fueron diametralmente opuestas, por ejemplo, a las recetas que desde aquí mismo se planteaban para crisis similares en nuestros países.

Joseph Stigliz, en un interesante artículo, plantea un dilema que me quiero hacer cargo de él porque es muy fuerte y dice entonces si no estaremos ante el riesgo que numerosos países del mundo a los que se les había aplicado estas recetas, hoy, cuando ven que Estados Unidos acepta o aplica recetas totalmente diferentes a su propia crisis, cuando más aún adelantos, crecimientos, desarrollo social que se había alcanzado a partir del crecimiento de las economías emergentes hoy puede verse frustrado por la propia crisis provocada precisamente en el corazón de Estados Unidos, en Walll Street, si en lugar de repensar en estos términos, volver a repensar en términos de péndulo, de abandonar cuando fue el estatismo que determinó la caída del comunismo, en el año 1989, llegar a pensar que tal vez nuestras formas de vida, democracia o capitalismo, como el método más eficiente para producir bienes y servicios debieran ser cambiado por otros. Y este es el gran riesgo, el riesgo de la política del péndulo, los riesgos de creer que porque se fracasó en esta forma de capitalismo realmente hay que volver a otras formas y poner también en riesgo un concepto básico, como puede ser la construcción democrática que es una conquista evidente de Occidente. Me parece que es un dilema y un desafío intelectual que tenemos que asumir, abordar y tratarlo entre todos.

Pero déjenme contarles que estos años en que sucedió el default en la Argentina, que no fue declarado por mi gobierno, ni por el gobierno que me antecedió, sino que fue declarado en el año 2001 y fue precisamente nuestro gobierno el que debió reestructurar la deuda externa y lograr una reducción, una tasa de desempleo que llegó en momentos en que sobrevino la crisis, a su punto más bajo, en diciembre, en el último trimestre del año pasado, del año 2008, a 7,3 que fue precisamente el numero más bajo durante décadas, durante más de década y media habíamos tenido dos dígitos de desocupación pero realmente no solo quebramos la barrera de los dos dígitos sino que llegamos a 7,3 que fue una de las mejores performance de las últimas décadas.
Quiero contarles también que en estos seis años, en el año 2003 la ratio de deuda, o sea la relación entre deuda externa y PBI, era del 160 por ciento, con un PBI mucho más bajo que el PBI actual. Hoy estamos casi en el orden del 45 y 46 por ciento de nuestro PBI en materia de endeudamiento, que en el último año y sobre todo en lo que fue el primer cuatrimestre hemos hecho una reducción por pago de nuestra deuda soberana de más de 8 mil millones de dólares y que hace aproximadamente un mes le tocó a mi gobierno abonar la suma de 2.250 millones de dólares producto del pago de bonos que se habían emitido con motivo del corralito, cuando no se pudieron devolver los depósitos en el bancos, en el año 2002.

Por qué le comento a todos ustedes estas cifras? Bueno porque durante buena parte del año 2007 y gran parte del año 2008, bancos como el Lehman Brothers y numerosas consultoras que eran las encargadas precisamente de asegurarle a los tenedores de bonos o de acciones de las distintas empresas que estaban en buenas manos esas acciones y esos fondos decían que la Argentina iba a defaultear su deuda este año 2009 y que no íbamos a poder abonar porque no íbamos a tener superávit comercial.

Les doy un detalle: el año pasado, que se batieron record de exportaciones en nuestra historia, más de 80 mil millones de dólares, tuvimos también record de superávit comercial: 13 mil millones de dólares. Este año, al finalizar el mes de agosto, llevamos un superávit de 12.598 millones de dólares, muy superior al del año pasado, a esta altura del año y seguramente rondaremos los 15 mil millones de dólares de superávit comercial, un nuevo record también, pese a la caída de nuestras exportaciones, que cayeron en el orden de un 25 por ciento y un 45 por ciento nuestras importaciones. Se debe fundamentalmente a dos cuestiones: primero, que durante estos años desarrollamos un mercado interno muy fuerte, el proceso de reindustrialización fue muy marcado, las industrias habían sido devastadas con el 1 a 1 porque nos era prácticamente imposible competir en términos de valor agregado industrial. Sin embargo el crecimiento de las industrias durante el período de los últimos 6 años ha sido el más importante, después del período de sustitución de importaciones, que se dio con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Esto fue precisamente lo que propició, como ustedes se darán cuenta, la posibilidad de generar tanto empleo para poder llegar a una desocupación de 7,3, como yo les comentaba en el último trimestre del año pasado.

Al mismo tiempo desarrollamos políticas activas muy fuertes que permitieron paliar esta caída que mantuvieron nuestras exportaciones, y junto con el mercado interno pivotear sobre estas dos cuestiones y permitir defender el trabajo nacional y defender también la inversión nacional. Pero no solamente la inversión nacional, sino también la inversión de otras empresas y les voy a dar un caso de una empresa americana emblemática, si se quiere, la General Motors. La General Motors tiene una de sus plantas industriales más modernas del mundo ubicada en la provincia de Santa Fe, en el departamento de Alvear y tuvimos que hacer un préstamo a la empresa para que pudiera financiar precisamente un nuevo modelo de auto, que pensaba a poner en el mercado. Me acuerdo que cuando fui a realizar la inversión con los directivos de General Motors, allí en Rosario, yo les decía si alguien me hubiera dicho, en mis épocas de estudiante universitaria, en los años 70, en la UNLP, en la Universidad Nacional de La Plata, no solamente que algún día iba a ser Presidenta, sino que además cuando fuera Presidenta le iba a dar un préstamos, por parte de la Argentina, a General Motors seguramente hubieran dicho esta mujer está desvariando. Pero lo cierto es que situaciones como esta son las que marcan el punto de inflexión del cambio que ha tenido el mundo y que exige, como les decía, repensar entre todos, obviamente con mayor responsabilidad quienes ocupan funciones institucionales, y con mayor responsabilidad - sin lugar a dudas - los líderes de las naciones desarrolladas que fueron precisamente quienes impulsaron esa política de absoluta desregulación y desaparición del Estado con una suerte de darwinismo social en el cual solamente podían sobrevivir los que tenían capacidad o actitudes para hacerlo y los que no que Dios se apiade de ellos, de su salud, de su estudio o de lo que fuere.

Creo que el momento que vivimos exige por parte de todos, en primer término, una gran dosis de humildad intelectual, para entender que nadie tiene la verdad revelada, que nadie tiene la fórmula mágica pero creo que si y sin renunciar a esa dosis de humildad poder demostrar a partir de ejemplos concretos de políticas activas de cómo podemos intervenir desde el Estado proactivamente en la construcción de un nuevo modelo de bienestar y en nuevo modelo de crecimiento.

Para finalizar en estos días se conformó en La Sorbona, en París, presidida por Joseph Stigliz, también con la coordinación de Amar Tiassen y de Jean Paul Fitoussi, a instancias del Presidente francés Nicolás Sarkosy, la necesidad de nuevas performances en materia de PBI y de crecimiento económico, cuáles son las mediciones en materia de PBI para determinar que una sociedad realmente ha alcanzado un modelo de bienestar, de crecimiento en el cual se pueda llegar a todos y cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas y fundamentalmente a aquellos que tienen mayor grado de vulnerabilidad.

Creo que también la necesidad de regulación muy fuerte sobre los grandes bancos de inversión, la necesidad de una profunda transformación en los organismos multilaterales, como Naciones Unidas, como el Fondo Monetario Internacional, un nuevo rol para el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Asiático o el Banco Africano de modo tal de que sean fuertes impulsores de políticas preactivas, pero al mismo tiempo el diseño de un organismo que piense el desarrollo económico y social en términos y a escala global se hacen imprescindibles para abordar esta nueva etapa.

El desafío es grande y también va a ser muy enorme, muy importante el esfuerzo que todos podamos hacer basado en esa humildad intelectual de no creer que la historia empieza y termina cuando llegamos nosotros, sino que la historia es algo continuo, que tiene transformaciones y que el desafío más importante que puede tener un estudiante, un intelectual, un pensador es no quedarse con lo estructurado, con lo que ya se sabe, sino además imaginar nuevas ideas, nuevos métodos, nuevas formas de cooperación, una palabra que debe comenzar a insertarse cada vez más en materia de relaciones internacionales que hasta ahora estuvieron dominadas por otro verbo, que no era el de "cooperar", sino el de "subordinar", que no era el de "ayudar", sino el de "aceptar" lo que el otro le imponía.

Ese mundo creo que ha terminado y creo que hay algunos que se niegan a aceptar la terminación de esa etapa de la humanidad, pero creo que la crisis que golpea fuerte, que golpea en algunos países más que en otros, obviamente, y que va a golpear en continentes como África de manera, tal vez, imposible de cubrir o de solucionar porque se trata de generaciones perdidas y que no se van a recuperar, va a exigir, por parte de todos, autoridades, intelectuales, economistas, políticos, estudiantes, ciudadanos en definitiva, una nueva actitud, actitud que significa entender que el ejercicio es fundamentalmente el de comprender.

Yo tengo una frase que dice: hay gente que sabe todo pero no entiende nada y hay gente que sabe muy poco pero entiende todo. Y creo que, tal vez, uno de los desafíos más importantes para todos nosotros sea ese: entender este nuevo mundo y entender que debemos dotarlo de nuevos instrumentos, de nuevas formas, de nuevas relaciones y de nuevas coordinaciones.

Muchas gracias y a disposición de ustedes.

PREGUNTA.- En Latinoamérica se habla de manipular las entradas en la publicidad para que prevalezca la opinión del gobierno y para que sea mucho más fácil entender los temas, que algunos también estén de acuerdo y traten de desmantelar los conglomerados de los medios para crear organizaciones más pequeñas y resistentes. Estas preguntas tienen que ver con los medios y la legislación.

PRESIDENTA.- Me parece un tema fantástico, pero no solamente en Argentina, sino también en toda América latina.
En Argentina se está debatiendo en estos momentos una Ley de Servicios de Medios Audiovisuales que sustituye a la ley vigente. La ley vigente en materia de medios audiovisuales se llama Ley de Radiodifusión, para que ustedes tengan la idea de lo vetusta y antigua que es la norma, pero además tiene un origen que es mucho peor que la vetustez del término.
Es una ley que fue sancionada por el dictador Jorge Rafael Videla. Para que ustedes tengan una idea, la autoridad de aplicación en materia de servicios audiovisuales, es decir, de televisión y de radio en la Argentina, es dirigida por un interventor y el directorio del Comfer todavía estaría integrado por miembros de las Fuerzas Armadas y miembros de la Secretaría de Inteligencia del Estado. Esta es la autoridad de aplicación vigente hoy en la Argentina.

¿Qué estamos proponiendo en la nueva de Ley de Medios Audiovisuales, que es profundamente desmonopolizadora? Porque también debemos decir que el 73 por ciento -y quiero repetir el número para que quede claro-, el 73 por ciento de las licencias en materia radiofónica, televisiva y de cable, porque en nuestro país el cable cubre el 60 por ciento de la población, pertenecen a una sola empresa que, además, es propietaria también de diarios.

Tengo entendido que aquí en los Estados Unidos de Norteamérica, quien es propietario de un diario no puede ser propietario, por ejemplo, ni de canales de televisión ni de radios, que hay una incompatibilidad absoluta. Por ejemplo, The Washington Post, New York Times, Los Angeles Times, no podrían ser propietarios de una cadena de televisión ni de una cadena de radio. Esto en la Argentina no sucede.

De cualquier manera, nuestra Ley de Medios Audiovisuales no contempla esta incompatibilidad absoluta que sí contempla la legislación vigente en los Estados Unidos porque se refiere, precisamente, a eso, a medios audiovisuales. Todo lo que sea material periodístico gráfico, como diarios, revistas, etcétera no entra y es materia regulable.

Esta ley, además, en ningún momento hace mención a los contenidos que debe tener la información.

Había otros proyectos que hablaban de que la información debía ser veraz, que debía respetar la imagen...Esto nosotros lo entendemos como una verdadera, digamos, limitación a la libertad de expresión y, por lo tanto, la ley solamente hace mención al tema de la concentración, o sea, -y lo copiamos de aquí de los Estados Unidos- los modelos de cuánto se puede tener de licencias de radio o de televisión de acuerdo con la cobertura geográfica y de acuerdo con la cobertura de audiencia. A punto tal que todos los artículos de la ley están comentados.

No sé si acá habrá alumnos de Derecho, pero ustedes saben que el Código Napoleónico estableció el sistema de notas a cada artículo. ¿Qué significa esto? Que cada artículo de un determinado Código al pie tiene el origen de la fuente de esa norma y explica la razón de ella. En nuestro país la única ley anotada, o sea la única ley comentada, es el Código Civil de Velez Sarsfield, que es del siglo XIX y que fue sancionado a libro cerrado.

Para que ustedes tengan una idea, ese Código Civil regula sobre el patrimonio, los derechos personales y todo lo que hace a la identidad, propiedad y derechos de familia de los argentinos. Fue, reitero, aprobado a libro cerrado, lo que no quita que haya sido un buen instrumento.
Esta ley, en realidad, no es un proyecto del Gobierno, sino que es un viejo proyecto que viene siendo impulsado por distintas ONGs, periodistas, distintos sindicatos, todas las universidades también apoyan esta ley, en lo que se constituyó y se denominó como "Coalición Democrática" hace más de cinco años y que agrupa a universidades, asociaciones de actores, de directores de cine, en fin, personas tan prestigiosas como nuestro Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, en fin, personalidades artísticas, intelectuales que han apoyado esta ley.

Yo digo siempre dos cosas: hay dos leyes que han sido impulsadas por este Gobierno pero que no le pertenecen a él. Una, fue la Ley de Anulación de las Leyes de la Impunidad, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que permitían que quienes habían delinquido y violado ferozmente los derechos humanos durante la dictadura quedaran sin pena y en libertad. Y la otra ley, que tampoco le pertenece a este Gobierno porque la tomó precisamente de la sociedad, es esta ley a la que presenté el día de 18 de marzo de este año y en la que constituimos también en un procedimiento inédito en materia de discusión de leyes, porque obviamente en la Argentina como aquí, las leyes se discuten en el Parlamento, pero previamente se constituyeron 25 foros sociales comunicados y publicitados a lo largo y a lo ancho del país donde periodistas, estudiantes, profesionales, en todo el país tuvieron la oportunidad de discutir este anteproyecto que yo había presentado y que tuvo en ese lapso 138 modificaciones, que se sumaron a las otras modificaciones que hubo en la primera parte del debate parlamentario, que es en la Cámara de Diputados, donde se ha obtenido media sanción.

Paralelamente también, he remitido como Presidenta de los argentinos al Parlamento Argentino, en un acuerdo con la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la despenalización del delito de calumnias e injurias para periodistas.

Recuero que aquí en Estados Unidos, no hace mucho tiempo fue detenida y juzgada una periodista del New York Times por no haber revelado su fuente y creo que estuvo presa y detenida. Bueno, esto en mi país jamás ha sucedido, no por lo menos durante la democracia; durante la dictadura si hubo más de 140 periodistas detenidos desaparecidos.

Esto realmente revela el grado de libertad absoluta que hay en mi país; lo comentábamos el otro día precisamente con la presidenta de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y con la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que fueron a visitar mi país luego de 30 años, en 1979, cuando, a instancias de denuncias de familiares y con el apoyo muy fuerte del entonces presidente Jimmy Carter y de Patricia Derian, su secretaria, visitaban la Argentina.

Ese señor que está sentado allí, de pelo blanco y que es el Canciller, era entonces preso de la dictadura y él testimonió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, su padre también estaba preso en otra cárcel.

Así que, este es nuestro compromiso con las libertades públicas, con las libertades de expresión y creo que están en nuestro propio ADN.

Es más, comentaba el otro día con los legisladores, que espero que la Cámara modifique y amplíe la despenalización del delito de calumnias e injurias para todos los ciudadanos. Porque me revela que en el siglo XXI alguien puede estar preso por decir algo, aunque ese algo sea la mentira más grande del mundo, creo que tiene derecho a decirla. En todo caso deberá responder civilmente, pecuniariamente, o sea con su patrimonio, si es que le ha provocado daño a alguien como corresponde a toda sociedad civilizada.

Ahora permítame plantear el tema que usted mencionaba que es el tema de lo mediático y Latinoamérica.

Hoy, en estos momentos, se encuentra en Honduras el presidente Manuel Zelaya.
¿Y por qué lo vinculo con esto de los mediático y las libertades de prensa y las concentraciones mediáticas en la región?

Cuando hoy por la mañana estaba reunida con el ex presidente del BID y actual Secretario Iberoamericano Enrique Iglesias, me llamó la Canciller hondureña, la verdadera, la nombrada por Zelaya, Patricia Rodas, para avisarme que Zelaya estaba en Tegucigalpa, Capital de Honduras, porque había decidido ir nuevamente a su tierra como presidente legítimo, como presidente constitucional, como presidente electo por la voluntad del pueblo.

Pero Zelaya no fue destituido por un golpe militar, como sucedía en las viejas dictaduras latinoamericanas cuando todavía reinaba la Doctrina de la Seguridad Nacional en América latina y teníamos un mundo dividido, bipolar, Este-Oeste, Rusia-Estados Unidos, donde la Doctrina de la Seguridad Nacional aseguraba, a través de golpes de Estado, el control absoluto de las sociedades.

Zelaya fue destituido por un golpe cívico-mediático, porque las nuevas fuerzas, que muchas veces impulsan movimientos destituyentes en las democracias latinoamericanas, que han logrado dar a sus ciudadanos derechos, crecimiento económico, que tal vez perjudican en algo la riqueza o el dominios de sus elites, cuentan tal vez con nuevos tipo de concentraciones que no son de carácter militar, sino que manipulan u ocultan también la información.

El día que el presidente Zelaya era detenido en pijamas en su casa, subido a un helicóptero, que además aterrizó en la base militar americana que se encuentra en territorio hondureño antes de ser depositado en Costa Rica, las principales cadenas mediáticas de Honduras transmitían dibujitos animados a los hondureños.

Creo que realmente la libertad de prensa y la libertad de expresión no pueden ser cabeza o titular de ellas las grandes empresas económicas dueñas de los grandes medios de comunicación.
Creo que la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, debe estar en cabeza de quienes son sus verdaderos titulares, que son los ciudadanos que son los que tienen derecho a conocer toda la información. Porque, es cierto que una información puede ser la tapa de un diario, pero también es cierto que muchas veces se tapan las informaciones de los propios centros mediáticos.
Digo, entonces, que en el caso de nuestro país la República Argentina, cualquiera que lee un diario o escucha un canal de televisión y escuchan hablar de la Presidenta o del Gobierno, podrá advertir el grado de libertad absoluta. Nunca, y como dije el otro día en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, desafío a cualquier archivo, a cualquier memoria, a cualquier registro que alguna haya habido tal grado de libertad -y les digo que me encanta- para hablar, criticar, oponerse a un gobierno como el que hubo durante la gestión de esta primera, como dijera el presidente de la Universidad, Presidenta mujer. ¿Y saben qué? Lo prefiero, prefiero mil millones de mentiras, mil millones de difamaciones ¿y saben por qué? Por me crié en una sociedad y me incorporé a la vida política donde en las tapas de los diarios nadie contaba lo que pasaba, no había muertos, no había desaparecidos. Y si uno viera las tapas de algunos diarios luego del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, advertiría el grado de complicidad que tuvo aquella dictadura en los grandes medios para poder ser tal.

Por eso, creo que nos debemos un gran debate, yo sé que esta Universidad tiene un think tank en materia de Ciencias de la Comunicación muy importante, muy sólido y creo que nos debemos dar el gran debate acerca de la información, acerca de la posibilidad de que los ciudadanos sean informados sin estar contaminada la información, no por la prédica del Gobierno, que obviamente no es dueño de los medios de comunicación, porque, en definitiva, todos los medios son de carácter privado salvo un canal o radio estatal, sino contaminados por los grandes intereses económicos que operan también a través de los medios de comunicación ocultando cosas y muchas veces impulsando a que las sociedades también apoyen o tomen decisiones en base a informaciones falsas como, por ejemplo, fue el tema de las famosas armas químicas en el cual todo el mundo creyó y que, finalmente, nunca nadie comprobó y que finalmente se descubrió que era un gran fraude. Por eso, la necesidad y la expresión de cambio de la sociedad americana cuando eligió presidente eligiendo un cambio.

Sé que es una intervención extensa para una pregunta y que hay muchas más, pero me interesaba hacerla de esta manera porque creo que, de la misma forma en que planteo el tema de la necesidad de repensar nuevos modelos en materia económica y social, es necesario también repensar con todos en las formas de la comunicación y en las formas de poder a la misma, con absoluta libertad, pero que esa libertad sea, precisamente, la de poder escuchar todas las voces todo el tiempo.

PREGUNTA.- ¿Qué hará usted para que el Diego haga clasificar a la Selección en el Mundial de Fútbol?

PRESIDENTA.- Esta sí es la pregunta más difícil que me han hecho en toda mi vida. Mire que he estado en auditorios, he esta aquí en Columbia, en Berkeley y he estado en muchas universidades en el mundo.
Con el corazón queremos estar pero, bueno, hagamos todos mucha fuerza los que somos argentinos y los que son argentinos pero que aman el buen fútbol y saber que Argentina representa eso, un buen fútbol, que también hagamos mucha fuerza desde aquí para que podamos estar todos juntos en el Mundial.

Gracias.

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