lunes, 7 de enero de 2013

*Lengua del ultraje* de Horacio Gonzalez


*LIBROS RECOMENDADOS*

 

"Lengua del ultraje, de la generación del 37 a David Viñas"

AUTOR: Horacio Gonzalez
EDITORIAL: Ediciones Colihue
ISBN: 978-950-563-977-9
Código interno: 103977-9
AÑO: 2012



SINOPSIS:
En este ensayo de sesgo filosófico, cuyo tema es el honor y acaso su contraparte -el ultraje- Horacio González se acerca a un tema ético-político revisando un manojo de grandes polémicas nacionales: la que sostiene Esteban Echeverría con el sabio napolitano Pedro de Ángelis, la que enfrenta casi mortíferamente a Alberdi con Sarmiento luego de caído Rosas y la que a propósito de temas historiográficos fundamentales, opone a Mitre con Vicente Fidel López, el hijo del autor del Himno. 

A partir de allí se estudian algunos desenlaces que estas polémicas tienen en la literatura argentina posterior, en particular en las obras de Lugones, Borges y David Viñas. En todas ellas, el autor de este libro percibe la misma cuestión que había animado a aquellas polémicas, fundadoras del concepto mismo del intelectual argentino: el enunciado honorífico, la duda sobre si el mundo nos ultraja, la necesidad de tener una secreta hipótesis de confrontación y duelo con una realidad adversa o cruel.

No se trata de una historia de la historiografía argentina, de un imprevisto manual de retórica ni de una crónica sobre los intelectuales y su largo ciclo de querellas. Es un escrito sobre la relación de los textos con un mundo histórico violento, sacudido por guerras y desmesuras.


SOBRE EL AUTOR:
Horacio González, nació el 01/02/1944. Es Sociólogo, docente, investigador y ensayista argentino. Desde 2005 se desempeña como director de la Biblioteca Nacional. Es licenciado en Sociología (UBA). Doctor en Ciencias Sociales (Universidad de San Pablo, Brasil). 

Es Profesor de Teoría Estética y de Pensamiento Social Latinoamericano. Dictó cursos de posgrado y especialización: La sombra de Macedonio Fernández, Levi-Strauss, vigencia de una aventura intelectual, Hamlet y la política y Retórica y locura, entre otros.

Participó como conferencista y panelista en ciclos, cursos y seminarios en distintas instituciones nacionales e internacionales. Algunas de sus investigaciones son: Multitudes en la Argentina, Cien años de sociología en la Argentina y Usos sociales de la memoria

Fue cofundador de la revista cultural El Ojo Mocho y publicó varios libros y ensayos, entre ellos: La ética picaresca, Decorados, El filósofo cesante, Las multitudes argentinas, Restos Pampeanos y Filosofía de la conspiración.


FUENTE
EDICIONES COLIHUE
http://www.colihue.com.ar/fichaLibro?bookId=30925



*El periodismo, la verdad y la valentía* (Por Eduardo Anguita)

Domingo 27 de Mayo 2012

Horacio González, en Lengua del ultraje aborda muchos temas filosos entre los que no escapan el del rol del intelectual, de su relación con el pueblo, la necesidad de pensar por sí mismo, la de ser –o no– también un hombre (o una mujer) de acción. Incluye, en esas contradicciones, ‘la del mecanógrafo de los poderes’. 
En un interesantísimo libro que acaba de salir a librerías, Lengua del ultraje, el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González dedica una buena cantidad de reflexiones a una de sus tantas especialidades: los duelos. En este caso, no las historias de duelos a capa y espada sino los duelos retóricos. Es cierto que, años atrás, las disputas verbales podían terminar en el campo del honor mientras que en la actualidad, con suerte, pueden servir de agenda para los programas de chimentos.

Un caso emblemático de lance a espada a partir de dichos entre contrincantes fue el de Hipólito Yrigoyen y Lisandro de la Torre. Este último, santafesino y radical, tenía varias huellas en su cuerpo de otros desafíos. Conocía la esgrima y contaba con sólo 28 años. El otro, Hipólito, contaba con 45 y nada de experiencia. Eso sí, había estado a los tiros en la Plaza Lavalle, durante la Revolución del Parque, donde los radicales, además de las boinas blancas, no temblaron a la hora de disparar los fusiles para terminar con el régimen corrupto y pro británico de Miguel Juárez Celman. Aquello fue un 26 de julio de 1890, un día que quedó en el calendario revolucionario por la muerte de Evita en 1952 y por la toma del Cuartel Moncada por Fidel Castro y sus guerrilleros urbanos en La Habana en 1953. 

Volviendo a Yrigoyen, después de eso participó en varias conspiraciones, la mayor de ellas fue otro levantamiento en 1893. No obstante, a diferencia de De la Torre, no le gustaban los cruces de filo y contrafilo. Por algún motivo no lo pudo evitar y se trenzó con el santafesino. Fue en la madrugada, en el frío y las brumas de La Boca, y no pasó nada demasiado grave: parece que don Hipólito la sacó mejor pero los dos terminaron sanitos y continuaron, ambos, con un protagonismo relevante en la Argentina. Lo curioso del duelo entre Yrigoyen y De la Torre, para validar cierta vena trágica nacional, es que se trenzaron un 6 de septiembre, el de 1897. Es decir, 33 años antes del golpe pro británico y pro petrolero del salteño general José Félix Uriburu. 

Es cierto que algunos sectores patrioteros de la clase media estaban hastiados. El diario de Natalio Botana, Crítica, contaba las historias del diario de Yrigoyen, la devoción del presidente por el secreto y demás cosas. Pero la verdad del sentimiento profundo hacia el caudillo popular llegó con el masivo y espontáneo cortejo fúnebre, tres años después, con su muerte. Y Botana, con un diario que abría las páginas a excelentes plumas (Roberto Arlt y Raúl González Tuñón, por mencionar algunos) volvió a jugar fiero en octubre del ’45, cuando otro gran movimiento popular emergía en la Argentina. 

En cuanto a Lisandro de la Torre, fue también víctima de la Década Infame, ese período en el que muchos radicales pro oligárquicos se aliaron con un arco de partidos antipopulares. De la Torre se abrió y formó la Democracia Progresista y fue el gran denunciador de la connivencia empresarial y política en el mundo de la carne: los matones de los intereses británicos en los frigoríficos quisieron matarlo cuando era senador y Enzo Bordabehere –su discípulo y amigo– se interpuso y lo liquidaron. Esa muerte y la soledad política llevaron a De la Torre a quitarse la vida un tiempo después. Estas historias, tristes, tienen por telón de fondo los más tristes intereses de la colonización cultural y política de la Argentina, un país rico que siempre tuvo mucha gente pobre. Y no sólo pobre en términos materiales sino de gente degradada frente a los intereses de los poderosos.

Volviendo a González, "Lengua del ultraje" aborda muchos temas filosos entre los que no escapan el del rol del intelectual, de su relación con el pueblo, la necesidad de pensar por sí mismo, la de ser –o no– también un hombre (o una mujer) de acción. Incluye, en esas contradicciones, “la del mecanógrafo de los poderes”.


FUENTE:

MIRADAS AL SUR
(
Domingo 27 de mayo de 2012)



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