miércoles, 5 de mayo de 2010

* LILIANA LOPEZ FORESI - "Censura en los Noventa"*



28/2/03
CENSURA EN LOS NOVENTA (Silencio y complicidad) 
No es fácil recordar episodios que llevan once años de vigencia, y que la costumbre del silencio y el miedo transformaron en metástasis en el cuerpo social de la argentina, y en los medios en particular.

Argentina tiene una Ley de Radiodifusión de los tiempos de la Dictadura militar. Proyectos, varios. Nadie los abordó.

La corporación política mantuvo un encuadre autoritario para, según sus necesidades de desinformación, modificarla por sectores funcionales a los intereses de turno: el vaciamiento del país y su entrega –corrupción mediante- "necesitaba" entumecer cerebros. En l989 preparó el instrumental, y en el ' 95 los trepanó.

Soy una profesional con 29 años de carrera en todos los medios nacionales, aunque mi formación es el derecho. Conduje los noticieros centrales en 3 de los 5 canales de aire.

 El año '89 me encontró conduciendo un noticiero central y en el '90, me constituí en una rareza de género en la televisión argentina: la primera mujer periodista en ser contratada para hacer periodismo de opinión política. Oportunidad política ciertamente desaprovechada por mis compañeras, muchas de ellas luchadoras incansables por la igualdad de derechos y remuneración. Sin embargo, la fantasía y la negación pudieron más. El que gobernaba era un poder sin límites, habilitado por un mundo demencial y de negocios sucios donde corrió mucho dinero. Y sangre. En el inconsciente colectivo, siguió funcionando el terror de las torturas y de 30.000 desaparecidos.

El entonces Presidente Carlos Menem, negocia con el Grupo Clarín el art. 45 de la mencionada Ley (que, a la sazón, prohibía que un solo dueño lo fuera de más de un medio) , "blanquea" la compra de Radio Mitre y permite la privatización de Canal 13. Junto con el diario, el Grupo Clarín se convierte en el holding informativo más poderoso, y el menemismo su adláter; o al revés, según conviniera a uno o a otro.

El programa que yo conducía a la medianoche, se convirtió a poco de estar en el aire, en el único medio opositor a la entrega indiscriminada del patrimonio nacional. La después llamada "fiesta menemista" ya había comenzado junto con la aparición de periodistas y comunicadores nacidos y amparados económicamente por la billetera de unos pocos, llena del dinero de los argentinos. Simplemente, no había en la TV argentina, ningún periodista que enfrentara semejante poder; por otra parte con "Revista 13", se habilitó el horario de la medianoche para la información y la opinión. Hasta entonces era horario muerto, o dedicado a dormirse entre chistes de dudoso gusto.

Hace años Abuelas de Plaza de Mayo lleva adelante una causa por apropiación indebida de hijos de desaparecidos durante la dictadura, en la que queda involucrada la Sra. Ernestina Herrera de Noble, dueña del Grupo Clarín, que tiene dos hijos adoptivos y hace dos meses fue encarcelada por esa causa. Siempre hubo negativa al análisis de ADN, a menos que fuera con peritos propios.

Este fue el modo que el menemismo encontró para canjear mi trabajo, por el silencio de un " contratado" del canal estatal, Canal 7, llamado Guillermo Patricio Kelly. Dato curioso: éste individuo publicó buena parte de la verdad -no toda- en un libro al que por aquí nadie alude, porque Kelly es un "service". Claro que excelentes periodistas han obviado escribir la historia. ¿Será que la peor opinión es el silencio –como reza el slogan de mi gremio- o simple mezquindad de la condición humana?

El 2 de mayo de l991, se reunieron en un almuerzo que sellaría mi carrera hasta hoy, Ernestina de Noble, su operador, Magneto, el entonces presidente Menem y su sombra, el secretario de la presidencia Eduardo Bauzá.

Todas mis fuentes coincidieron en sintetizar el diálogo, comenzando por un político (fallecido) que me informó ese mismo día. Fue mi primera fuente A.

_ Ernestina: Presidente, que Kelly se calle.
_ Presidente: Si se calla Liliana...

La "letra chica" del convenio por el que esta periodista perdía la libertad de opinar, fue completada por Magneto y Bauzá.

Yo tenía firmado un contrato hasta diciembre del ' 91. Podía renunciar o resistir desde adentro, destacando con gestos cada noche que allí había censura. Fue mi decisión y no me arrepiento. Por el contrario. Al 2 de mayo del ' 91 ya había marcado posición en contra de los indultos a los genocidas de la dictadura, me había opuesto a la Guerra del Golfo y al envío de naves argentinas durante dos noches seguidas, sola, ante cámaras desde las 20 hasta las 11 hs del día siguiente, discutiendo al aire con los representantes del gobierno, en vivo, las mentiras del poder más destructivo y perverso de mi país desde la dictadura. Es más: del poder que vino a completar el trabajo de los asesinos.

Conozco mi medio, una prohibición en día jueves, es devorada durante el fin de semana por el romance de turno. Decidí resistir hasta diciembre. Donde había estado la palabra, apareció el gesto y la resultante fue una comunicación más clara y completa con el televidente. Pero la guerra estaba declarada: dentro del canal, nadie me hablaba. Durante ocho meses. Fueron censurados hasta los textos de poetas como Juan Gelman, que yo tenía incorporados a la artística del programa, porque entendían que yo "opinaba" a través de ellos. Tenían razón, lo hacía. Fueron los mismos que, años después, se solidarizaban con la búsqueda de Juan de su nieta desaparecida.

Las amenazas en el contestador de casa fueron ,a partir de entonces, moneda corriente. En ese momento mi hijo tenía 6 años. El estaba en mi auto cuando sufrí el primero de los dos atentados: las dos ruedas delanteras aflojadas groseramente. A la semana siguiente, habida cuenta del fracaso anterior, fueron las cuatro ruedas. Por la altura de la rampa del garage, estuvo Dios de mi lado las dos veces. Sin milagro, la muerte era segura. Todo está documentado, denunciado, etc, etc.

A partir de allí el calvario y la única censura en democracia que sigue vigente de las maneras más perversa.

Entraron a mi hogar cinco veces, cambiando los muebles de lugar, sin desordenar; las amenazas de muerte en el contestador eran dialogadas, aludiendo a una famosa funeraria.

Nunca más pude cobrar honorarios por el trabajo para el que me había preparado y que sigo alimentando con estudio y esfuerzo. Tuve que hipotecar tres veces mi única casa: dos, para comer; y otra para "comprar" un espacio en un canal de cable que me permitiera sobrevivir; programa que mantengo hasta hoy, y que hasta ha sido premiado.

Sin embargo, la censura opera de maneras mucho más perversas de lo que se pueda relatar en un escrito. Y van varios, incluyendo la denuncia ante el Relator Especial cuando las amenazas cayeron sobre mi hijo en el '97. Voy a dar un solo ejemplo.

Los anunciantes de los programas, incluyendo el mío son, en su mayoría, empresas favorecidas por el menemismo con corrupción abundante y contratos que, jurídicamente, ya podrían darse por rescindidos ante cualquier tribunal independiente. Cuando solicité apoyo publicitario, (cosa que no sé ni me interesa saber) la respuesta fue: Liliana, para uno de derecha sí, para un comunista también. Para vos, no (sic). El hecho de no tener respaldo partidario político (y abominar de él), o carecer de "padrinos" de cualquier laya, me convirtió, según dice la corporación política, en una periodista ingobernable. Esto es, en una periodista.

No quiero extenderme y mucho menos ser injusta con compañeros que, en algunos casos (Hernán López Echagüe) decidieron irse del país, hartos de persecuciones y custodia policial. Lo cierto es que mi caso es paradigmático, por lo duradero y por tratarse de una mujer y esto, que parece anacrónico, durante el menemismo fue determinante. Una mujer joven, independiente, enfrentada al holding más poderoso y peligroso del país y al poder más terrible, parece una locura a once años vista. Sin embargo, en medio de esa locura, hemos vivido y temido. Quizás, entrenamiento setentista en sobrevivir.

Mi hijo comenzó su pubertad rodeado de miedo y custodia policial durante cuatro años. Naturalmente, con apoyo terapéutico.

Hay mucho más para contar. Cosas increíbles, al punto que los actuales compañeros de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, me miraban perplejos cuando comenzaron a desbrozar la historia. Desde hace 2 años pertenezco al Consejo de Presidencia de la APDH.

Lo que está padeciendo la colega Clara Britos, es siniestro. Clara viene investigando los crímenes ocurridos durante el menemismo y su persecución es implacable, porque todos los que estuvieron, siguen teniendo poder.

Dejemos los formalismos diplomáticos para cuando estemos seguros de seguir teniendo un planeta la próxima semana; sé que esta historia que he relatado a abogados, jueces cómplices del poder, compañeros que declaraban solidaridad pero apuraban sus pasos para ocupar el espacio vacante, puede importar relativamente. Lo comprendo. Es relativo. Pero si seguimos sin armar una estrategia de red entre los que pensamos que la libertad y los derechos económicos y sociales, son DERECHOS HUMANOS, la relatividad aludida estará cada vez más cristalizada en la perversión.

 Quedo a su disposición, para completar la información que sea necesaria, al igual que los compañeros de la APDH que también pueden dar testimonio, o de mi abogado el Dr. Ignacio Irurzún. De la misma manera, podrán testimoniar amigos sacerdotes que optaron por los pobres y que fueron sostén espiritual en aquellos y estos momentos. Uno de ellos, ya regresado a su España natal.

Le agradezco su atención y quedo dispuesta a cualquier tarea operativa y funcional que favorezca los derechos humanos.

Lo saluda atentamente

Liliana López Foresi.
Periodista y Locutora Nacional
28/2/03 (Argentina)

FUENTE:http://elpuentedeliliana.blogspot.com/

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